Sin lugar a dudas no hay mejor estado o identidad aparte de la de Padre-hijo que sea tan crucial e importante en la vida como la relación de hermanos . Dios establece y afina en nosotros la identidad que nos corresponde por derecho. El nos reconoce como hijos suyos, es decir, reconocemos quienes somos en El, pero el proceso no se queda allí, aparte de hacernos hijos, el padre celestial nos hace habitar en familia, poniéndonos a cargo de personar increíbles y maravillosas: los hermanos. Por cuestiones de la vida, por designio de Dios, claro está!!, crecí separado de mis padres y hermanos. Recuerdo muy bien la primera vez que nos vimos con mi hermano menor Christopher. Quizás tendría unos ocho o nueve años cuando nos conocimos personalmente, jamás había sentido esa sensación de hermano mayor, ese sentimiento de cariño y admiración. Igualmente cuando conocí a mi hermano Savir allá en Los Ángeles, al principio era un poco tímido por su personalidad, pero poco a poco el lado san...