Sin lugar a dudas el hijo primogénito causa grandes cambios en las familias, todo el entorno del hogar gira repentinamente alrededor del recién nacido, bueno... desde antes de nacer la casa ya está preparada para recibir ese paquete de seis o siete libras que demandará un espacio, higiene, reglas nuevas y un sinfín de acciones para cuidar la salud de este frágil miembro agregado a la familia. y qué decir de los primerizos y nerviosos padres que esperan ser los referentes ideales para su pequeño vástago, y con el afán de hacer un buen papel empiezan a recolectar información sobre su recién estrenado puesto de trabajo de los amigos más cercanos, de los suegros, tías y demás que muy diligentemente comparten sus experiencias laborales que han pasado con sus hijos. Un hecho innegable e irremediable es que el primogénito abre brecha para los siguientes hijos, el primero desarrolla en los padres el fino arte de la instrucción y corrección, hace de papá y mamá los seres más pacientes ...