Ir al contenido principal

Paz

Pablo nos invita en su carta a los Romanos a que siempre y cuando esté en nosotros, procuremos estar en paz con los que nos rodean.

La Paz es una virtud y un fruto del Espíritu. Es la conclusión de tener dominio propio, templanza, paciencia, amor y otras virtudes, y esa es la razón por la cual es muy difícil de adquirir en estos tiempos en los que la intolerancia, impaciencia y la prepotencia predominan en la mayoría de personas. La Paz es ceder mis derechos y poner como prioridad los de mi prójimo. Es la sin de la tolerancia y el respeto hacia nosotros mismo y hacia la sociedad.

Uno de estos días fuimos con mi hijo a un restaurante de comida rápida de esos que tienen área de juegos para niños. El propósito principal es que Isaí se relacione con otros niños y que socialice en un ambiente neutro donde debe compartir y jugar en equipo. 
Todo iba bien hasta que llegó uno de esos niños problemáticos que les gusta golpear a los demás para marcar su territorio, ya ya se imagina a qué niño comenzó a golpear... a Isaí.

La segunda vez que este niño golpeó a mi hijo, me surgió el instinto de la supervivencia y le dije: si te vuelve a golpear asegúrate de darle un golpe lo más fuerte que puedas y regresas a mi lado corriendo. Lo que intentaba hacer era enseñarle que debe hacerse respetar, no buscar problemas pero si puede defenderse en estos casos extremos.

Pero no me esperaba la respuesta que mi hijo iba a dar-Papi, no. Mejor vámonos para la casa- esa fue su repuesta. Quiso mantener la paz en lugar de pelear por "su derecho". Esa es una lección que jamás se me olvidará, los adultos luchamos por hacer valer nuestros derechos....pero sería mejor procurar La Paz con los que nos rodean, aunque nos lleven a límites extremos. Eso es lo que Dios espera de nosotros, tenemos el derecho de defendernos, pero hay un camino más sublime... La paz

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Atender la voz de Dios!

 La vida es hermosa, pero cuando su eje central es Cristo Jesús...lo es aún más. Recuerdo muy bien una fría tarde-noche de invierno, veníamos de regreso de una reunión de la iglesia a la cual asistíamos. Esa tarde la lluvia cayó con mucha fuerza, o quizá fue la percepción de mi mente de niño de siete años, lo cierto es que ese día terminamos empapados de la cabeza a los pies. Lo recuerdo como si fuera ayer, yo por mi parte me la venía pasando muy bien saltando en los abundantes charcos de los pasajes de la colonia mientras en mi mano traía un pandero, mi biblia y un cuaderno donde 'anotaba' la lección que mi maestra de escuela dominical (mi tía Sandra) impartía en cada reunión. Uno de mis primos venía molesto porque lo habían hecho ir a la iglesia a la fuerza y mi tía con una de mis primas iban cantado un himno...quisiera recodar cual era, pero solo tengo el recuerdo de ella y mi prima cada una con sombrilla cantando muy contentas. No recuerdo en mi niñez de momentos más apasio...

Túnica de colores

Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos...y le hizo una túnica de muchos colores. Génesis 37:3 Los seres humanos somos creadores, ya sea por necesidad, trabajo o pasatiempo el hombre dedica buena parte de su vida en estar creando. Desde una buena cena, un proyecto escolar hasta una maquinaria industrial, todo es consecuencia de uno de los atributos divinos con los que fuimos hechos: ser creadores. Esto tiene lógica, pues nuestro Padre de donde venimos es el CREADOR de todo lo que existe, nosotros incluidos; tan es así, que Dios hasta el día de hoy sigue creando en beneficio de sus hijos. EL sigue creando matrimonios, sigue haciendo milagros, sigue alegrando gratamente el corazón del hombre, Israel (Jacob) tiene dentro de su numerosa familia un hijo que es diferente a los demás, hay algo en él que hace que este padre no solo pose su corazón, sino también sus ojos en este muchacho, pero no estamos hablando de sus ojos naturales sino los ojos del alma, del espíritu. Es muy importa...

Cercos espirituales

Este es el símil al que mas nos gusta referirnos cuando hablamos de ser parte del pueblo de Dios, incluso el mismo Jesús se refirió a si mismo como el buen Pastor y nosotros como ovejas de su prado; y aunque la oveja no es el modelo del animal mas inteligente de la creación, nos asociamos a dichas criaturas inocentes, indefensas y totalmente dependientes del pastor de pastores. Y, bueno, es muy alentador que seamos parangonados con la oveja, puesto que eso nos muestra lo dependientes que somos de Dios y lo frágil que es el meternos en problemas con las tentaciones que el enemigo nos tiende, tal y como sucede con las ovejas, que no pueden ver mas alla de sus narices, razon por la cual incautamente se ven en peligro constante, ya sea por el paraje donde pastan, por los altos riscos donde pueden despeñarse y quebrarse sus huesos o por los depredadores que siempre están al acecho. Hagamos un alto y demos gracias a Dios por su inmensa misericordia, por estar siempre guardando nuestro p...