Una de las áreas espirituales con las que más cuesta luchar es con la apariencia. Todos más de alguna vez hemos aparentado con una sonrisa que estamos bien cuando la realidad es otra, con un rostro serio cubrimos nuestras inseguridades, con una sonrisa a medias maquillamos la falta de fe, hasta la respuesta de cortesía a una saludo es apariencia, siempre decir que estamos bien aunque nuestro interior se esté cayendo en mil pedazos….la bendita apariencia. Pero hay lugares donde no puedo aparentar nada, hay espacios donde no puedo ocultar lo que soy. El primer territorio donde me conocen muy bien se llama “casa”, y las personas que saben al dedillo cuando estoy alegre o triste se llaman esposa e hijos; imposible aparentar fortaleza ante mi esposa cuando mis ojos dicen lo contrario, ella sin yo haber pronunciado palabra alguna, sabe que pasa algo conmigo; imposible engañar a nuestros hijos, nos conocen muy bien y saben cuando mamá o papá están actuando raro. Pero todav...