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Entradas

El niño Moisés

 ¡Correr en los pasillos del palacio fue su pasatiempo preferido! Nadie se quejaría del destino que le tocó vivir al pequeño Moisés. De un momento a otro y con pocos meses de nacido pasa de ser sentenciado a muerte a un futuro lleno de opulencias. De repente sucede que deja de ser hijo de esclavos hebreos y se convierte en el hijo de la hija de Faraón. ¡Todo un drama! por un lado el alma partida de una madre que debe callar la verdad delante del pequeño que llevó en su vientre!, y por el otro lado de la historia vemos cómo este niño vino a levantar el luto del vientre infertil de la princesa egipcia. Mientras fue niño y adolescente todo iba color de rosa. Toda su vida marchaba con un aparente éxito: oportunidad de hacerse con el trono, estudios y cultura egipcia estaban a su disposición...¿Qué más se podía pedir para completar esta vida perfecta? Su vida era perfecta, si, perfectamente encajada en el sistema de Egipto. Bajo los estándares de su sociedad era un hombre exitoso. A la ...

¡Abran paso!

¡Madrugar todos los días para conseguir un buen asiento en el transporte colectivo! Esa es la principal tarea de muchos en una sociedad donde se debe correr para todo. En una de esas jornadas de viaje en el transporte colectivo hacia el trabajo pude observar cómo todos los que vamos dentro de bus (me incluyo) vamos de manera casi automática esperando lograr un asiento donde poder continuar con el sueño interrumpido abruptamente y que pareciera no suplir el descanso necesario mientras llegamos a nuestro destino. Todos imbuidos en ordenar las tareas que nos esperan en el trabajo. Uno que otro va platicando con el vecino. No falta la madre que va tratando de terminar de peinar la cabellera de su hija antes de dejarla en la escuela o el que va con su vista perdida pensando que será otro día más que pasará  entre montañas de tareas acumuladas  en la oficina. Bueno, pues así sucedió en cierta ocasión con una mujer. Doce años de andar a cuestas una condición fisiológica. Doce años de...

Sociedad divina. Barqueros

El día a día está lleno de relaciones interpersonales. Desde la relación con nuestro cónyuge e hijos, hasta la convivencia con nuestros compañeros de trabajo, todo tiene que ver con el entendimiento entre nosotros y los que nos rodean. Interesante que los que nos rodean esperan que sigamos las reglas del juego, que mostremos la ética laboral y profesional que requiere nuestro lugar de trabajo. Las esposas en el hogar esperan respeto de sus esposos y los hijos de igual manera esperan de sus padres comprensión y amor. Para lograr estos entendimientos debemos de precisamente saber que hay reglas, que hay privilegios y responsabilidades en en todas y cada de nuestras relaciones interpersonales; el asunto es que a muchos se nos olvida que toda relación está basada en un pacto, un acuerdo; Y estos términos o acuerdos son lo  que van a llevar al éxito o al fracaso esas pequeñas sociedades entre amigos, esposos, hijos, empleados, jefes, empresas. Meditando en este respecto, encuentro que e...

Sal...sed y hambre

Cuando dejamos que el amor de Dios se instale en nuestros corazones podemos experimentar diversos cambios. No existe una persona que después de toparse con la inmensidad del amor de Dios siga con la misma perspectiva ante la vida;  y es que el entorno de nuestra vida comienza a tomar un nuevo sentido y a sentirle sabor a las diversas circunstancias de nuestro día a día. La palabra de Dios es así. Entra en nuestro ser y es capaz de darle vida a lo que está por morir:el amor, la fe, la confianza. Todo toma un nuevo color, un nuevo aroma y un nuevo sabor. Pues resulta que nosotros, los que seguimos a Cristo, hemos sido catalogados por nuestro maestro como la luz del mundo y la sal de la tierra; Luz para alumbrar con nuestra vida y refractar la luz de Cristo, pero también debemos ser sal. Esa Sal que sirve para preservar, para dar sabor a los alimentos; todo nuestro contorno debe ser sazonado con la sal de Cristo. Pero meditando en esto un poco más, encuentro que hay una característica...

Apuntando con Fe

Extiende la jabalina ¡Qué complicado es volver a empezar! requiere una buena dosis de humildad el poder reconocer que fallamos, que no pusimos la debida atención quizá a la dirección celestial, no estuvimos atentos a escuchar las voces de alerta con las que nuestro Dios nos cubre con su amor y cuidado. Josué está confundido y triste a la vez. Y no es para mernos, su gran victoria sobre Jericó lo traía muy confiado, y no solo a él sino a todo el pueblo de Israel. Los exitos son así, por un momento nos hacen creer que esa sensación de satisfacción por haber obtebido un logro será una constante siempre. Muy ingenuamente caemos en los mareos de la victoria y nos olvidamos que cada logro alcanzado no es nada más que un episodio en esta historia de vida que vamos escribiendo día a día. ¡Que bendición las victorias épicas! esos logros que alcanzamos a base de la mezcla de nuestro esfuerzo más la confianza en nuestro amado creador. Esos momentos en los que la respuesta divina trae refrigerio a...

Conversando con "El Ego"

 "El rey reflexionó y dijo..." Uno de los pecados más insidiosos dentro de la humanidad es la murmuración, y no hablo solamente en términos eclesiásticos, sino a nivel de la sociedad, y debemos ser más explícitos, en la familia, pero vamos más adentro, en el matrimonio, pero podemos ahondar un poco más...en el individuo. Un rumor o una murmuración en una sociedad puede terminar desestabilizando un grupo de personas logrando perturbar la paz y generar caos y confusión. De la misma manera en la familia, la murmuración puede suscitar heridas muy profundas y difíciles de sanar en los corazones de nuestros seres queridos. ¡Y qué podemos mencionar acerca de la murmuración en el matrimonio! es la entrada a juzgar, a celos, y con esto el enemigo se roba la paz del hogar. Pero...¿se puede murmurar con uno mismo? La respuesta es simple..,¡Si! Que nadie tenga más alto concepto de si mimo que el que deba tener- fue el sabio consejo que el apóstol Pablo dejó plasmado en su carta los roman...

Las tablas de la ley (Desciende pronto)

 Deuteronomio 9:12 Y me dijo Jehová: Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido... Moisés ha pasado cuarenta días en la cumbre del monte Horeb, sin probar pan ni beber agua, sustentado únicamente con el deseo de obedecer el mandato divino, la instrucción de recibir la ley escrita por el dedo de Dios en dos tablas de piedra. Moisés ha pasado todos estos días aislado, en una privación no solamente del alimento físico, sino también en un ayuno de las cosas terrenales, encerrado solamente con la compañía divina del Dios al que servía.  Todo este sacrificio era con un solo propósito: recibir las instrucciones de lo que Dios quería para su pueblo recién sacado de la esclavitud de Egipto, es decir, Moisés necesitaba conocer la voluntad de Dios para con el pueblo de Israel, y aquí viene lo que nos compete a nosotros, los cabeza de hogar: ¿Estamos pasando tiempo en la presencia de Dios (monte Horeb) indagando y trayendo Su voluntad (tab...