La vida es hermosa, pero cuando su eje central es Cristo Jesús...lo es aún más.
Recuerdo muy bien una fría tarde-noche de invierno, veníamos de regreso de una reunión de la iglesia a la cual asistíamos. Esa tarde la lluvia cayó con mucha fuerza, o quizá fue la percepción de mi mente de niño de siete años, lo cierto es que ese día terminamos empapados de la cabeza a los pies.
Lo recuerdo como si fuera ayer, yo por mi parte me la venía pasando muy bien en los charcos de los pasajes de la colonia mientras traía un pandero, mi biblia y un cuaderno donde 'anotaba' la lección que mi maestra de escuela dominical (mi tía Sandra) impartía en cada reunión. Uno de mis primos venía molesto porque lo habían hecho ir a la iglesia a la fuerza y mi tía con una de mis primas iban cantado un himno...quisiera recodar cual era, pero solo tengo el recuerdo de ella y mi prima cada una con sombrilla cantando muy contentas.
No recuerdo momentos más apasionantes de búsqueda de Dios que esos, no importaba que el día estuviera soleado o nublado, con calor o lloviendo a cantaros como en esta ocasión, quedarse en casa no era una alternativa, no era una opción...había que estar en la casa de Dios.
Hace días esta mi maestra de escuela dominical partió a la patria celestial, sin saber que ese día de lluvia treinta y nueve años atrás me dejó una lección que me acompañaría toda la vida, las cosas de Dios no son negociables, no importa si tengo ganas o no, estoy de buen humor o de malas...Dios es Dios y merece que atendamos el dulce llamado de Su voz.
A ella le tocó atender el último llamado celestial que recibió de parte de Dios aquí en la tierra, pero me deja el desafío de seguir procurando escuchar esa voz divina lo más que se pueda, es muy fácil pedir que en la tierra se haga SU voluntad así como en el cielo, pero para que eso sea real se necesita de personas que escuchemos SU voz, aceptemos vivir bajo las normas del reino de los cielos aquí en la tierra y decidamos hacer Su voluntad, no nuestros sueños y mucho menos nuestros caprichos.
El evangelio se trata de eso, buenas nuevas, buenas noticias en un mundo donde todo es afán y ansiedad. Mientras unos se hunden en la angustia otros danzamos en la lluvia sabiendo que nuestra confianza está puesta en alguien que sobrepasa toda circunstancia, que tiene todo bajo el control y que ha decidido llevar nuestra vida a sus verdes pastos.
Escuchar la voz de Dios no es cuestión de una vez, esto es para toda la vida, es una carrera donde se requiere un aliento espiritual, un hambre insaciable por las cosas del reino y poner la mirada en las cosas de arriba, lo eterno.
Hermosa lección de mi primera maestra de escuela dominical que me enseñó a esa temprana edad a ser fiel en la búsqueda de Dios, desde entonces pocas veces he fallado en atender SU voz en la iglesia y en los momentos de devoción, el Señor nos ayude y sostenga con Su palabra.
1 comentario:
Hermosa historia con una lección de vida profunda! Sin duda debemos procurar dejar en el camino lecciones que recuerden que hubo un propósito divino para el cual fuimos enviados… dejando una huella que marque el camino de otros para que encuentren el camino de regreso a l casa del Padre!…. Te amo 🫶🏻
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