Qué impresionante ver los niveles de sujeción a la palabra de Dios que poseian los profetas del antiguo tiempo, algunos de ellos sufrieron de burlas y escarnios al obedecer la voz de Jehová su Dios, tanto asi que algunos tuvieron que dejar a un lado la verguenza con tal de cumplir y agradar a Dios, para eso fueron diseñados. Pues en una de esas misones 'ilógicas' se le dá la orden a Jeremias que lleve vino a una familia sacerdotal muy reconocida entre su pueblo por ser celosos de la torah. Jeremias como buen profeta conoce la torah, sus mandamientos y lo vital que es obedecer la voz de Dios, me imagino que el desconsertado profeta se rascó su escaza cabellera preguntándose sobre tal encargo y más aún, la cara que pondrían los recabitas ante tal petición, que raro que Dios prohibió el consumo del fruto de la vid a recab, y ahora quiere 'insitarlos' a tal acción. Bueno, como es costumbre del profeta, este se apresura con el encargo, consigue vasijas y las llena con ...