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SEAMOS RECABITAS (jeremias 35)

Qué impresionante ver los niveles de sujeción a la palabra de Dios que poseian los profetas del antiguo tiempo, algunos de ellos sufrieron de burlas y escarnios al obedecer la voz de Jehová su Dios, tanto asi que algunos tuvieron que dejar a un lado la verguenza con tal de cumplir y agradar a Dios, para eso fueron diseñados.

Pues en una de esas misones 'ilógicas' se le dá la orden a Jeremias que lleve vino a una familia sacerdotal muy reconocida entre su pueblo por ser celosos de la torah.

Jeremias como buen profeta conoce la torah, sus mandamientos y lo vital que es obedecer la voz de Dios, me imagino que el desconsertado profeta se rascó su escaza cabellera preguntándose sobre tal encargo y más aún, la cara que pondrían los recabitas ante tal petición, que raro que Dios prohibió el consumo del fruto de la vid a recab, y ahora quiere 'insitarlos' a tal acción.

Bueno, como es costumbre del profeta, este se apresura con el encargo, consigue vasijas y las llena con el más exquisito jugo de la vid que encontró, se preparó para ir a jerusalem y al cabo de un par de días llega a la ciudad a encontrarse con los recabitas.

Llega el momento de la verdad, Jeremias abre los odres que contenian el vino, inmediatamente el delicioso cupé llena los pasillos del templo, a más de algún fisgón se le hace agua la boca.
Señores la orden fue traerles vino y darles a beber así que ya Dios les da la oportunidad, aprovechen sientan por primera vez en su paladar la dulzura de la vid.

Pero hay un problema, ninguno de los recabitas da un paso, parecen los guardias reales del castillo de bukinham, impábidos, inhertes, inmoviles, enfadados y ofendidos.

Porqué?
Su padre recab les habia hecho prometer que ni el ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos beberian vino.
Dios probó su obediencia y honra a su padre y la torah, y los puso de ejemplo de obediencia.
Qué examén verdad!!!
Que hariamos si nos tentaran con el mandamiento que más nos cuesta obedecer.
Seamos como los recabitas.

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