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Cuando somos Jairo. Segunda parte.

Muchas veces sucede que somos Jairo, pensando que Dios se tarda en respondernos, que pierde el tiempo consintiendo a alguno de sus "preferidos"... nos encontramos con la noticia que no hay remedio, las finanzas están muertas, la salud muy quebrantada, la esperanza totalmente perdida...el amor roto, en mil pedazos. Cuando somos Jairo. Primera parte


El mundo está convulsionando, nunca nadie se imaginó que un virus de tamaño microscópico (120-160 nm) pudiera ser capaz de neutralizar un planeta con una superficie de 510.1 millones de kilómetros cuadrados, una enorme diferencia, pero la realidad es que el mundo entero ha sido tocado por este microscópico y letal enemigo, imperceptible al ojo del hombre pero existente y capaz de ocasionar grandes estragos al cuerpo humano.

Así de imperceptible, intangible, etérea, es la angustia en el ser humano, y esta, como mal endémico, es capaz de jugar con la mente y hacerla añicos, su astucia puede pulverizar el sistema inmunológico y dejar vulnerable las defensas ante cualquier ataque a nuestra salud espiritual y en nuestro cuerpo.

Unos párrafos anteriores hice referencia a la paradoja existente entre el tamaño de un virus comparado al planeta tierra, una visión a lo macro de una situación real y actual en todo el mundo; pero quisiera llevar esta analogía de lo macro a lo micro...transportarnos a las sandalias del personaje bíblico mencionado en las primeras lineas del escrito...

Jairo está atravesando por una crisis, su mundo está convulsionando, no me refiero a su país o a su ciudad, la vida de su hija pende de un hilo, su pequeña, cual árbol en otoño, está soltando su último respiro cual hojas al viento y junto con ella, la angustia de Jairo por llevar sanidad, salud, esperanza, tranquilidad a su casa...ese milagro que puede hacer cambiar su realidad; Para todo padre sus hijos son su mundo, todo gira alrededor del amor prodigado a ellos, ver ahora su mundo derrumbarse sin poder hacer nada, esa es una angustia que desquebraja el corazón y deja sin aliento hasta al más fuerte de los hombres, pues quien no sufre al ver padecer a sus hijos.

...muchas veces sucede que somos Jairo, y en este momento que estamos viviendo, mucho más! la angustia ha socavado nuestra confianza, ha venido a robar la paz de Dios en nosotros y sembrar temor a la enfermedad, al desempleo, a la falta de alimentos; pero es en esos momentos donde ya creemos que todo se ha perdido, que las finanzas han colapsado y el dolor de la pérdida de un conocido o familiar ha consternado nuestra vida.

Aún de medio de todo ese caos,  hay esperanza!! Jesús aún hace milagros!! Él aún esta a la espera de 'Jairos' que lleguen a buscarle para encontrar respiro, alivio, fortaleza...confianza!. 

Dios sigue esperándonos para brindarnos lo que el enemigo ha querido robarnos...solo debemos buscarle de todo corazón.





 

  

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