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GENTUZA

*[[Nm 11:4]] NTV. Entonces la gentuza extranjera que viajaba con los israelitas comenzó a tener fuertes antojos por las cosas buenas de Egipto. Y el pueblo de Israel también comenzó a quejarse: «¡Oh, si tuviéramos un poco de carne! —exclamaban—.




Dios fue claro y específico desde el principio de la historia de la humanidad ...Su intención era y sigue siendo tener un pueblo para sí.

Gentuza en este contexto no es un mero peyorativo, pues hace referencia a un grupo de egipcios que se unieron en su victoriosa salida de Egipto; estas personas se encargaron a lo largo de la peregrinación en el desierto a provocar que el pueblo de Dios se quejara de prácticamente todo...

Dejemos a un lado el marco y volvamos al siglo xxi,  hay una gentuza que vive dentro de cada uno de nosotros, capaces de hacernos tropezar en el mal agradecimiento,  a irá, el resentimiento y otros tantos sentimientos y actitudes que no agradan a Dios...Pablo le llama el viejo hombre, lo cierto es que de cuando en cuando nos fastidian nuestra relación y comunión con Dios.

Por ejemplo,  ¿cuántas veces la avaricia toca la puerta de nuestro corazón en momentos que pasamos escasez? ¿las veces que la envidia no nos permite gozarnos con la prosperidad del prójimo?, etc...
La gentuza no es la sociedad que nos rodea, son todas las actitudes que no agradan a Dios, es de nosotros mismo que debemos cuidarnos porque estos sutiles acompañantes irán con nosotros a lo largo de la vida, a veces agazapados en un rincón del vagón esperando el momento menos oportuno para hacernos murmurar y pecar contra Dios y nuestro prójimo.

Pablo le recomienda a su amado hijo Timoteo que cuide de sí mismo...y nosotros que no somos Timoteo con mucha más razón debemos trabajar nuestra alma para que no le de lugar a estos personajes de interponerse entre la vida en abundancia que Jesús vino a darnos...

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