Que difícil es luchar cada dia contra las asechanzas de enemigo, la palabra de Dios nos dice claramente que debemos sufrir persecuciones y pagar el precio de ser evangélico.
El asunto es cuanto estamos dispuestos a pagar con tal de ser fieles a Dios y mantenernos firmes en su palabra.
Muchos cristianos miembros activos de congregaciones cambian frecuentemente la firme esperanza de la palabra por un "bien" que "viene" de la mano de Dios anteponiendo nuestro deseo de recibir en lugar de esperar la perfecta voluntad de Dios.
David ha pecado, mejor dicho, ha cometido muchos pecados, codiciar la mujer de su prójimo, adulterar, mentir, matar y muchas otras cosas en su episodio con Betsabe, pero con todo eso tenía una verdad que lo colocaba en una gran ventaja sobre nosotros "sabia quien era Dios", el habia conocido la misericordia de su Dios y entendía que si confesaba su pecado y se arrepentía Jehová era capaz de perdonar su pecado.
En repetidas ocaciones hacemos lo opuesto a lo hizo David, corremos a esconder nuestras malas acciones(léase pecados) olvidando que no hay lugar donde podamos huir de presencia, no sabemos actuar ante el Padre de misericordia sino que nos sentamos en la silla de la conmiseración esperando que los hombres entiendan nuestro proceder cuando su palabra dice que solo Dios puede entender el corazón del hombre.
Es momento de actuar y pedir perdón a Dios y a quienes hemos ofendido y ponernos a cuentas para verdaderamente caminar en vida abuendante, esa que Jesús nos vino a otorgar...
Bendiciones
Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, he aquí que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? 2 reyes 6:5 Me gusta madrugar, es un hábito que adquirí desde muy temprana edad. Siempre he observado esa transición de la noche al día, ver esos primeros rayos de sol aunque sea desde la ventana de nuestro cuarto, me parece sorprendente como sucede ese milagro todos los días y lo tenemos tan a nuestro alcance que se ha vuelto rutina para muchos. Esta es la primera razón que encontré como pretexto para levantarme temprano, la otra razón es mi tiempo de intimidad con mi Señor y Padre. Desde que leí que el ama a los que temprano le buscan he tratado de no fallar en esa cita tempranera, no siempre oro más de media hora pero platico con mi Señor en el resto del día, aunque la mayoría de veces yo estoy como oyente y espectador de lo que me quiere decir. Esas dos razones me levantan de la cama siempre, po...
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