domingo, 22 de agosto de 2010

Hebreos vestidos de Egipcios

Dicen que el amor entra por los ojos...pues en cierto modo es una realidad, dado que la vista es uno de los sentidos mas importantes del ser humano para comprender en gran porcentaje el mundo que lo rodea.
Lo malo es que al guiarnos por lo que vemos solamente tenemos una pequeña porción de la realidad.
En las iglesias nos hemos dedicados a ser expertos cazadores de egipcios, nos agolpamos en las iglesias a ver quien no va vestido de hebreo para caerle encima con las criticas.
Eso le pasó a siete pastoras de ovejas, las hijas de Jetro.
Cierto dia que llevaban a sus rebaños a tomar agua, fueron defendidas por un egipcio, bueno a sus ojos era egipcio, pero en realidad era el hombre que Dios iba a usar para sacar a su pueblo de la esclavitud.
Sorpresa!! el hombre que les habia ayudado era el libertador de Israel. Cuantas veces usted y yo nos hemos topado en la vida con moiséses vestidos de egipcio y los hemos criticado sin saber que pueden ser los futuros siervos y siervas de Dios, claro que hablo de personas que salen del mundo y entran a las iglesias buscando refugio, no de cristianos que pasan toda su vida sin encontrarse con el Dios del monte Oreb y que cambia la apariencia egipcia en un rostro resplandeciente.
Entonces amados, no esperemos que las personas que necesitan de Dios traigan apariencia de piedad, si necesitan encontrarse con la misericordia de Dios y de sus hijos.
También podemos concluir que los que pasan su vida sin cambiar su apariencia de mundo, necesitan encontrarse con el gran Yo SOY, ese Dios que es santo, santo santo, de otra manera no podemos agradarle.
Bendiciones